EL CASTILLO-PALACIO DE LA CALAHORRA
(Texto de Mª Vicenta Barbosa García, del Gabinete Pedagógico de Bellas Artes de Granada) 1/2
Edificado sobre la colina que domina visualmente el Marquesado del Zenete y teniendo como base una antigua fortaleza musulmana, su importancia artística es considerable por ser el primer edificio español donde se introducen los nuevos aires del Renacimiento.

Fue su comitente don Rodrigo Díaz de Vivar y Mendoza, Marqués del Zenete, hijo del cardenal don Pedro González de Mendoza, una de las familias más influyentes de la España de los Reyes Católicos.
Hombre de gran cultura, cuya personalidad se encuentra a caballo entre el espíritu renacentista y el medieval, como se ve reflejado en esta obra que estudiamos, combinándose en ella elementos medievales, renacentistas y mudéjares.

El castillo durante su etapa constructiva, de 1.509 a 1.512, sufrió modificaciones importantes. No se conoce con exactitud quien fue el tracista del primer proyecto, tampoco se conserva el plano original, pero sí los nombres de sus principales artífices: Lorenzo Vázquez, arquitecto de la familia Mendoza y Michele Carlone, arquitecto genovés traído a España por el marqués.
La mayoría de los estudiosos del tema se inclinan por Lorenzo Vázquez como autor del primitivo diseño, atribuyéndose al segundo la remodelación del patio, escalera y ornamentación, introduciendo los motivos decorativos lombardos y el concepto del “cortile” (patio) italiano, pero utilizando del medievo el tipo de escalera claustral española.
Exteriormente se nos aparece como un castillo, pero no medieval, por un elemento muy claro: los baluartes o torres de los ángulos son circulares y no cuadrados como en el medievo, debido a las nuevas armas ofensivas del momento: la artillería. Sus muros de sillarejo, realizados con piedra del lugar, presentan pocos huecos, destacando los tres que se abren en la planta superior de los lados Este, Sur y Oeste. El aspecto defensivo que presenta el castillo queda roto en el lado Oeste, al ubicarse el cuerpo de escalera, apareciendo como alternativa matacones.
Presenta planta rectangular, cuatro torres en los ángulos cubiertas con capulines, patio central y dos pisos de alzada. Su única puerta de acceso se sitúa en el lateral del muro Este, es de pequeñas dimensiones, de arco de medio punto adovelado, y sobre ella el escudo de la segunda esposa del marqués, doña María de Fonseca, en cuyo campo aparecen las armas de la familia Mendoza y flores de lis que hacen referencia al duque de Medinaceli. Pasada la puerta, un pequeño zaguán abierto da acceso a la “sala de guardia”, estancia rectangular, cubierta con bóveda de arista, en la que una pequeña escalera conduce al “cortile” –término italiano que alude a un patio abierto y porticado- que, aunque desplazado hacia el oeste, centra el edificio, distribuyéndose en torno a él las diversas dependencias.
El cortile o patio presenta doble galería de arcadas; la baja formada por arcos de medio punto sobre columnas de capitel corintio que resultan desproporcionadas ya que no guardan el canon establecido, lo cual en parte es comprensible ya que está realizado al comienzo del Quattrocento (s. XV) y, como sucede en Italia, los órdenes clásicos aún no son perfectos. Se utiliza el orden corintio por ser el que estaba saliendo a la luz en las excavaciones que en ese momento se realizaban en Roma, expresándose a través de él el concepto de “renovatio” de la Antigüedad. La decoración se centra en torno a los arcos –intradós y extradós- y enjutas: casetones con rosetas, ovas y los escudos de la familia Fonseca y Mendoza. El material utilizado es piedra del lugar.
 
 
 
 
 
 
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